jueves, 1 de febrero de 2018

III - Carretera de Andalucía (La Plaza Mayor y el Arco de Cofreros)

A pesar de tener ese mismo nombre desde el s. XVII, la Plaza Mayor de Madrid ha sufrido cambios importantes desde entonces, sobre todo por culpa de 3 incendios ocurridos en los años 1631, 1672 y 1790.

En 1623, antes de que se produjera el primer incendio, el aspecto que presentaba la Plaza Mayor lo podemos observar gracias al pintor Juan de la Corte en este dibujo. No había arcos en las calles que confluían y las viviendas tenían 5 alturas:


En el primer incendio de 1631 la parte sur de la plaza quedó destruida con el resultado de 13 muertos y más de 50 viviendas afectadas. Fueron unas chispas del horno de una casa particular las que hicieron que se iniciara el incendio. Se lió tan parda que incluso Felipe IV y el Conde Duque de Olivares acudieron a la plaza para verlo en directo y dirigir las labores de extinción. Pero además, se les fue tanto la castaña que llevaron al lugar el cuerpo incorrupto de San Isidro, con la creencia de que su sola presencia terminaría felizmente con el incendio (la historia del cuerpo de San Isidro Labrador es muy interesante, por cierto).

El incendio de 1672 afectó únicamente a la Casa de la Panadería y fue el de 1790 el que afectó de lleno precisamente al lado desde el que parte nuestra ruta, comenzando el incendio en el arco de Cuchilleros y extendiéndose especialmente por todo el lado occidental de la plaza, llegando a destruir los edificios de la plaza y los colindantes a los mismos.


Manteniendo el diseño original de Juan de la Mora, Juan de Villanueva (Arquitecto Mayor de la Villa) fue el encargado de proyectar la restauración de la plaza en la que destaca la creación de los arcos (Cofreros, Cuchilleros, etc.) y también la construcción con materiales ignífugos diferentes a la madera, precisamente para evitar los casi "tradicionales" incendios de la Plaza. Las obras finalizaron en 1854.

La fecha de construcción del primitivo arco de Cofreros (llamado Arco Nuevo) que es donde se inicia nuestro largo camino hacia Andalucía, es un enigma. No he conseguido averiguar exactamente cuándo se construyó. Si bien es cierto que tras el último incendio Juan de Villanueva proyectó arcos para las calles que confluían en la plaza, un arco de salida a la calle Toledo ya existía antes del incendio. Y el arco que había antes, no es el mismo que podemos observar hoy en día.

En 1656, en el plano de Teixeira, se  comprueba que no existe tal arco en la salida de la calle Toledo:



Pero en 1700 y 1706, en los planos de Nicolás de Fer, ya aparece el "Arco Nuevo":


Se supone que ese Arco Nuevo, construido probablemente en las últimas décadas del siglo XVII, se fue a hacer puñetas con el incendio de 1790.

La historia nos permite vivir casi "eternamente" mirando hacia atrás en el tiempo, pero siempre hay un límite que no podemos traspasar por falta de documentación, planos, fotografías, etc. Esto da lugar a que sea nuestra imaginación la que navegue a través del tiempo, y este mismo caso creo que es el del "Arco Nuevo".

No obstante, del Arco de Cofreros sí hay fotos muy míticas, como esta del Madrid asediado por las tropas franquistas en la Guerra Civil española (1936-1939), con el "No pasarán":


O fotos tan maravillosas como estas, cuando los tranvías "habitaban" la Plaza Mayor (entre 1877 y 1956):










jueves, 18 de enero de 2018

II - Carretera de Andalucía (Madrid)


He leído por ahí que este dibujo del Castillo de Madrid de 1534 no es la primera imagen de Madrid, pero se queda uno fascinado viendo este lugar que es en el que hoy en día se encuentra el imponente y majestuoso Palacio de Oriente (a la izqda. se puede observar, al fondo, la Casa de Campo o Palacio de los Vargas).

Jan Cornelius Vermeyen


Está claro que Madrid, desde aquellos días hasta el momento presente, ha sufrido cambios de gran calado en su urbanismo. Sobre todo, por la decisión de Felipe II de trasladar allí la capitalidad del Reino (1561), que hizo que gran cantidad de funcionarios y cortesanos llegaran a la ciudad. Lo anecdótico de aquella expansión de Madrid, es que por la denominada Carga de Aposento, en las viviendas con más de una planta, se tenía que ceder una de ellas para que fuera ocupada por alguno de estos empleados de menor rango del estado.

A partir de ese momento, muchas de las siguientes viviendas que se fueron construyendo, se hicieron de una única planta para evitar esa desagradable "okupación", por lo que esta circunstancia, además de las obvias razones económicas derivadas del incremento de población, hizo que Madrid se expandiera rápida y esencialmente hacia el este (lado contrario al desnivel que se existe con el río Manzanares).

En 1562, 28 años más tarde de aquel dibujo, la siguiente representación de la que se tiene constancia, es la vista de la flamante capital realizada por el paisajista flamenco Anton van Wyngaerde:


Y aquí, es donde se comienza a vislumbrar por primera vez, parte del recorrido principal que queremos estudiar, el que se dirigía hacia el sur de la península ibérica: el Puente de Toledo.



Como comentaba en el anterior post, desde los tiempos de Carpetania durante muchos siglos Toledo ha sido política y económicamente el lugar más desarrollado del centro de la península, por lo que desde Madrid hacia el Sur, la primera población importante de la ruta será Toledo, capital del reino hasta que Felipe II trasladó la corte a Madrid.

¿Desde dónde partía realmente el camino que llegaba hasta el primitivo Puente de Toledo que vemos en el dibujo de Wyngaerde? ¿Cuál era la "salida" desde Madrid? Podemos decir con seguridad que desde el s.XII en que se terminó la muralla cristiana de Madrid, el camino a Toledo partía desde la Puerta de Moros sita en la actual Plaza de Puerta de Moros, muy próximo a una zona donde seguro  te has tomado más de una caña: "La Latina".

Mientras se conservó la muralla cristiana en el lado este de la ciudad (en 1561 la derribaron) y tras su Puerta de Guadalajara, transcurría el camino de Alcalá y a la derecha se encontraba la laguna de Luján (una laguna, no estoy de coña). Y a medida que transcurrieron los años, debido al incremento de la población en la ciudad, se empezaron a crear asentamientos fuera de la muralla, lo cual dio lugar a que la laguna fuera secada artificialmente para congregar puestos de alimentos y otras mercancías, lo que dio lugar a la Plaza del Arrabal.

Lo que fue la Laguna de Luján y después Plaza del Arrabal, es la actual Plaza Mayor de Madrid. Y en la parte sur de la misma, a la derecha de la Casa de la Carnicería, se puede observar en el plano de Teixeira de 1656 que la calle que parte desde ahí se trata de la flamante Calle de Toledo:



Y aquí mismo, desde la misma estatua de Felipe III, parece que comienza el viaje. ¿Nos vamos, o qué?



jueves, 11 de enero de 2018

I - Carretera de Andalucía (El Itinerario de Antonino)

Como buen "runner cuñado" que soy, siempre me llama la atención el discurrir caprichoso de los caminos por los que voy castigando este cuerpo mesetario. La zona por la que salgo a correr es normalmente una zona abierta con pocos obstáculos, a excepción de algunas montañas más abruptas y de ríos o árboles, normalmente encinas. El cómo se han ido dibujando el trazado de estas vías suele pasar completamente desapercibido para sus usuarios pero, ¿y si nos paramos a pensar sobre cómo se han ido trazando todos esos caminos a lo largo de la historia?

En mis derroteros campestres tampoco he podido evitar observar que existen multitud de caminos en la naturaleza que no han sido construidos por el hombre y buen ejemplo de ello son los caminos de hormigas, que en esencia cumplen con la satisfacción de una necesidad planetaria: el transporte de personas y mercancías. Gracias a nuestra privilegiada vista en altura de esos mapas dibujados a base de retirar poco a poco pequeños "escombros", quién no se ha quedado turulato con esa disciplina y geometría con la que trabajan tales pequeños insectos de inteligencia gregaria envidiable.

En lo que respecta a medios terrestres, los seres humanos hemos trazado caminos a lo largo de nuestra historia uniendo puntos importantes y para ello salvando obstáculos naturales como cordilleras, ríos, etc. bien sea por el desgaste y uso continuado y colectivo de esos trazados, bien por el empleo de la ingeniería.

La referencia más antigua que se tiene sobre las vías de la península ibérica es el Itinerario de Antonino. Datado aproximadamente en el siglo III (ha llovido), lo único que se conserva de él es una copia del siglo IV. He aquí una representación aproximada del mismo:




Antonino, que tenía más nombres que nuestro Froilán: cuando nació se llamaba Lucio Septimio Basiano, y a los 7 años su padre le cambió el nombre por Marco Aurelio Antonino. Al final, se le acabó llamando "Caracalla", sobrenombre por el que históricamente se le conoce. Podríamos pensar que Caracalla precisaba una especie de Tomtom analógico con el que pegarse a lo guiri un buen viaje por Hispania, pero el motivo de este documento en esencia era determinar las poblaciones y mansiones que debían pagar tributos. Es importante aclarar, que en ese documento sólo aparecían las carreteras del "Estado" y no las "vecinales".

Por si os queréis empachar a ver mapas de calzadas romanas, aquí tenéis un par de páginas muy interesantes (esto daría para miles de posts y da ganas a uno ponerse de buscarlas escarbando en medio del campo):

http://dare.ht.lu.se/
https://omnesviae.org/

Sobre calzadas romanas os recomiendo también este trabajo extraordinario de Isaac Moreno Gallo (del que me declaro fan), analizando las de Castilla y León: http://www.viasromanas.net/index.html

Sin profundizar demasiado en cómo era y evolucionó la organización política de Hispania, y entrando en el asunto que nos ocupa (la carretera de Andalucía), sólo desde que Felipe II tomara la decisión de trasladar la capital a Madrid, la ciudad se convirtió en el "centro" de la península y por geometría centralista en un potencial cruce de caminos.

Por tanto, de tener que optar por una referencia geográfica de aquella época cercana a la actual Madrid, tendríamos que elegir Titulcia, un lugar apasionante porque todavía no se sabe con certeza dónde se encuentra exactamente sus restos aunque de haberlos, es probable que estén debajo de alguna población madrileña (se la rifan entre otras, Móstoles). En cualquier caso, bajo dominio Romano en Hispania, es Toletum (Toledo) la que en Carpetania tuvo un mayor peso político y económico. Y lo que es claramente revelador: una mayor confluencia de vías, a semejanza del proyecto de caminos radiales de Carlos III con origen en Madrid.





jueves, 4 de enero de 2018

Carreteras de España

Yo que soy hombre de mediana edad, poseo una cierta perspectiva de lo que eran las carreteras a finales de los 80 y en los 90 en España. De hecho, me siento con suficiente facultad como para decir que las carreteras actuales son muchísimo mejores a las que se disfrutaban por aquel entonces. Mejores, más, y con bastantes menos usuarios circulando por ellas.

Nací en el 83 y empecé a conducir en el 2001, pero desde muy pronto viajé muchísimo por España con mis padres. Recuerdo largos viajes en los que mi padre, como patriarca de rigor, era el único en la familia que tenía carnet y conducía. Y a mí se me ponían los pelos como escarpias cuando para adelantar le veía pegarse a la mediana para asomarse achinando los ojos a lo Clint Eastwood y comprobar si venía algún vehículo en sentido contrario o de venir alguno, si había espacio suficiente para adelantar a un pedazo de camión, autobús o lo que se tratase. Lo cierto es que esa operación, que dependía de sentidos y criterios ajenos a los míos, me acojonaba sobremanera. Era un importante ejercicio de confianza en la figura paterna.

Para un "pre-millenial" como yo, que pienso ahora en aquello, me parece que era una jodida aventura. Tirarse fácilmente 5 o 6 horas metido en un coche sin aire acondicionado, en carreteras de un sólo carril por sentido, con miles de curvas y rasantes, con aquella dispar variedad de vehículos con los que se compartía la vía, atravesando pueblos perdidos, puentes estrechos, curvas cerradas, tragando el humo de camiones que soltaban esa especie de chapapote volante que inundaba el habitáculo de olores insalubres, bien gasoil bien aceite quemado.

En definitiva, nada que ver con lo que nos encontramos hoy en día cuando circulamos por rectas que parecen infinitas y varios carriles de razonable amplitud y de un solo sentido a través de los cuales podemos adelantar sin ninguna complicación. Todo ello conduciendo o habitando coches plenamente confortables y funcionales, con climatización, información sobre el tráfico, restaurantes, etc.

Por todo esto es quizá el motivo por el que me quedo atontado viendo cualquier tramo viejo de carretera abandonado. Por la nostalgia de aquellos viajes y de esas carreteras cuyas curvas y puentes las otorgaban una suerte de personalidad.

Y por todo esto que expongo, y porque me gusta mucho viajar y también conducir, he decidido investigar sobre el pasado y el presente de alguna de esas carreteras míticas (todas es imposible). En concreto, la Carretera de Andalucía. ¿Por qué? Pues porque por motivos personales este año tendré que desplazarme habitualmente por ella, y porque me gusta disfrutar del camino y conocer los lugares y las historias que han sucedido o suceden en mi recorrido.

El viaje se antoja interesante.





Presentación

Querido visitante:

Por si no te apetece leer mucho, aquí va un resumen: mi intención con este blog es publicar información histórica que con buena voluntad obtengo y proceso sobre temas poco comunes, pero que quizá puedan interesar a individuos o individuas tan colgados como yo. Historia que habita o habitó muy cerca de nosotros, pero de la que conocemos muy poco o nada. A veces invisible y muchas veces visible pero raramente interpretable.

Cuando me he dispuesto a crear el blog y he tenido que redactar una descripción del mismo, he tenido que definir cuál es el alcance adecuado a los contenidos que voy a publicar. Y lo cierto es que mis pretensiones sobre el alcance del blog es precisamente que no haya un alcance concreto, sino que los temas que aborde aquí sean de lo más variopintos (manteniendo siempre el ámbito histórico).

Sé que el no abordar historias sobre un mismo asunto penalizará el número de suscripciones al blog. Francamente, me da igual. No hago esto para molar, lo hago porque me gusta y porque creo que el que hago es un esfuerzo que merece habitar el océano de internet, por si hay alguien al otro lado de la pantalla de mi PC, que guste de consultar mis idas de olla.

Me subo al Delorean para visitar episodios y lugares pasados.

Arrancando que es gerundio.










III - Carretera de Andalucía (La Plaza Mayor y el Arco de Cofreros)

A pesar de tener ese mismo nombre desde el s. XVII, la Plaza Mayor de Madrid ha sufrido cambios importantes desde entonces, sobre todo por c...